La brecha digital limita el aprovechamiento de redes 5G en México
Aunque la infraestructura 5G y las eSIM ya están disponibles en México, una parte significativa de los usuarios aún no puede acceder a estas tecnologías debido a la falta de compatibilidad en sus dispositivos móviles.

A pesar de la expansión de las redes 5G y la adopción de la tecnología eSIM por parte de los principales operadores de telecomunicaciones en México, la adopción masiva se enfrenta a un obstáculo técnico importante. Gran parte de los usuarios en el país todavía utiliza teléfonos inteligentes que no cuentan con el hardware necesario para soportar estas innovaciones, lo que limita el despliegue de soluciones avanzadas como el Internet de las Cosas y la conectividad eficiente en relojes inteligentes.
La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes ha señalado en diversas ocasiones la importancia de modernizar la infraestructura digital para cerrar la brecha tecnológica. Sin embargo, la transición hacia el 5G requiere no solo de torres de transmisión con mayor capacidad, sino también de una base de usuarios con equipos capaces de procesar estas velocidades de transferencia de datos. Actualmente, la oferta de mercado en México incluye una amplia gama de dispositivos de gama media y baja que aún operan exclusivamente bajo estándares de generaciones anteriores.
En el ámbito de la conectividad, la eSIM representa una ventaja operativa al permitir la gestión remota de líneas sin necesidad de una tarjeta física. No obstante, su adopción se ha visto ralentizada por el hecho de que muchos consumidores conservan sus equipos durante periodos prolongados, priorizando la funcionalidad básica sobre la compatibilidad con las nuevas redes. Mientras que los usuarios de gama alta ya disfrutan de estas herramientas, el grueso de la población nacional permanece excluido de los beneficios de mayor latencia y estabilidad.
Para que el ecosistema digital mexicano alcance su pleno potencial, los expertos coinciden en que se requiere un mercado de dispositivos más accesible y políticas públicas que incentiven la renovación tecnológica. Mientras tanto, la convivencia entre las redes 4G y 5G seguirá siendo la norma, manteniendo una disparidad en la calidad del servicio según el equipo que posea cada ciudadano en las distintas regiones del territorio nacional.


