La forma correcta de colocar los triángulos de seguridad en carretera
Colocar los triángulos de seguridad demasiado cerca del vehículo impide que otros conductores reaccionen a tiempo, aumentando el riesgo de colisiones en autopistas mexicanas.

Al transitar por las carreteras de México, contar con herramientas de emergencia como los triángulos de seguridad es una obligación legal establecida en el reglamento de tránsito. Sin embargo, la mayoría de los conductores cometen el error de situarlos justo detrás de su vehículo, una práctica que resulta ineficaz ante las altas velocidades que se alcanzan en autopistas y carreteras federales. El propósito de estas señales es alertar a otros automovilistas con la suficiente antelación para que tengan tiempo de cambiar de carril o reducir su velocidad de forma segura.
La distancia recomendada por expertos en seguridad vial para colocar los triángulos es de al menos 50 a 100 metros de distancia respecto a la parte trasera del automóvil. En carreteras de doble sentido, es indispensable colocar un dispositivo tanto adelante como atrás del vehículo averiado, asegurando que los conductores que vienen en cualquier dirección visualicen el obstáculo desde lejos. Esta medida permite que el flujo vehicular no se interrumpa bruscamente y reduce drásticamente las probabilidades de sufrir un alcance por alcance.
Es fundamental recordar que la seguridad en el camino también depende de la visibilidad. Si el incidente ocurre durante la noche o en condiciones de lluvia y neblina, los triángulos deben estar limpios y bien posicionados para que los faros de otros vehículos los iluminen. Los conductores deben extremar precauciones al momento de descender del auto, siempre utilizando chalecos reflejantes y verificando que el área circundante sea segura antes de instalar cualquier señalización.
La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SCT) y la Guardia Nacional han enfatizado reiteradamente la importancia de mantener estas herramientas en buen estado dentro de la cajuela. No basta con llevar los triángulos; su correcta colocación es una acción preventiva que puede salvar vidas. Ante cualquier emergencia, la prioridad siempre debe ser la visibilidad, permitiendo que el resto de los usuarios de las vías federales identifiquen el riesgo con el tiempo necesario para maniobrar.


