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México proyecta construir la desaladora de agua más grande de Latinoamérica

Ante la creciente crisis hídrica en el norte del país, el Gobierno Federal impulsa un proyecto masivo de desalinización para garantizar el suministro urbano.

Redacción Fragua
Foto: xataka.com.mx

El Gobierno de México anunció el desarrollo de un plan estratégico para la construcción de una planta desalinizadora de gran escala, la cual se perfila como la más ambiciosa de Latinoamérica. Este proyecto, coordinado a través de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Comisión Nacional del Agua, busca mitigar la escasez crítica de agua potable que afecta a las zonas urbanas del norte del país, donde las fuentes tradicionales han alcanzado límites operativos preocupantes.

La propuesta contempla la instalación de infraestructura de alta tecnología diseñada para procesar agua de mar y convertirla en un recurso apto para el consumo humano y actividades productivas. Esta iniciativa surge como una respuesta directa a la sequía prolongada que, en los últimos años, ha impactado severamente los niveles de las presas y mantos acuíferos en las entidades fronterizas, obligando a las autoridades locales a implementar medidas de racionamiento constantes.

De acuerdo con información técnica preliminar, el proyecto requerirá una inversión significativa que deberá ser evaluada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para su integración en el presupuesto federal. Asimismo, la obra deberá cumplir con rigurosos estudios de impacto ambiental y normativas vigentes, garantizando que el manejo de salmuera y los procesos de extracción no afecten la biodiversidad marina ni los ecosistemas costeros donde se planea su ubicación definitiva.

Expertos en gestión hídrica han señalado que, si bien la desalinización representa una solución técnica viable frente al cambio climático, su éxito depende de una planeación integral que incluya mejoras en la red de distribución para reducir las fugas. El Gobierno Federal ha enfatizado que este proyecto forma parte de una política pública más amplia orientada a la seguridad hídrica nacional, la cual prioriza el derecho al acceso al agua para la población civil.

La construcción y posterior operación de esta infraestructura marcarían un hito en la ingeniería civil mexicana y en la gestión de recursos naturales. Por ahora, las dependencias involucradas continúan con los análisis de factibilidad técnica y financiera, esperando que los resultados permitan avanzar hacia la fase de licitación bajo los esquemas de transparencia que marca la ley mexicana.

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