Banamex advierte que nearshoring concentra la actividad industrial en México
El fenómeno de la relocalización ha impulsado el empleo, pero no ha logrado descentralizar la producción industrial, según el análisis de Banamex.

El análisis reciente presentado por Banamex sobre el impacto del nearshoring en México revela que, si bien la relocalización de empresas ha sido un motor relevante para la creación de empleos en el territorio nacional, no ha generado la dispersión productiva esperada. La institución financiera destaca que la llegada de nuevas inversiones extranjeras ha reforzado la concentración industrial en los polos de desarrollo que ya estaban consolidados, en lugar de extender los beneficios económicos a otras regiones del país que requieren mayor dinamismo.
De acuerdo con el reporte, la infraestructura y las cadenas de suministro ya existentes en el norte y el Bajío han sido los principales receptores de la inversión, debido a su conectividad y proximidad con los mercados internacionales. Esta tendencia subraya que las empresas prefieren establecerse donde ya existen clústeres especializados, lo que limita las oportunidades para estados con menor vocación industrial que buscaban aprovechar esta ola de inversiones globales.
El estudio señala que el reto para las autoridades mexicanas radica en la necesidad de diversificar la oferta de parques industriales y mejorar las condiciones de conectividad en el sur y sureste del país. Aunque el empleo ha crecido, la falta de una política de redistribución territorial impide que el nearshoring actúe como un catalizador de equidad regional, manteniendo una brecha económica persistente entre las distintas entidades federativas.
Desde la perspectiva del sector privado, se enfatiza que la atracción de capitales no solo depende de la mano de obra, sino de la disponibilidad de energía, agua y seguridad jurídica. Banamex sugiere que para transformar esta realidad, es indispensable que los gobiernos estatales y federales coordinen esfuerzos para fortalecer la infraestructura básica y fomentar incentivos específicos en zonas que hasta ahora han quedado al margen de este fenómeno económico.
Finalmente, el análisis advierte que, de mantenerse esta inercia, la concentración industrial podría generar presiones sobre los servicios públicos y el mercado inmobiliario en las ciudades receptoras. La sostenibilidad del nearshoring en el largo plazo dependerá de la capacidad del Estado para integrar a más regiones en la cadena de valor global, evitando que la prosperidad económica se mantenga como un fenómeno exclusivo de unas cuantas entidades.


